top of page

Cuando no entiendo, pero decido confiar

  • Foto del escritor: Fernando Arias
    Fernando Arias
  • hace 16 horas
  • 3 Min. de lectura

Hay canciones que se quedan a vivir dentro de nosotros. No por la melodía ni por la fuerza de la letra, sino porque el Espíritu Santo las utiliza como un lenguaje íntimo para ministrar el corazón en momentos específicos de la vida. Desde hace muchos años hay una canción que vuelve a mí una y otra vez, especialmente en temporadas difíciles. La escuché por primera vez en mi adolescencia, mientras asistía a la iglesia con mis padres y observaba a la banda ministrar. En ese entonces no comprendía plenamente lo que estaba cantando, pero algo comenzó a penetrar mi mente y a sembrarse en lo profundo del corazón, como si Dios estuviera guardando esa verdad para otros momentos de mi vida. "En tí confía mi corazón, en tí confía mi alma, mi ser..."

Hoy, más de treinta años después, esa misma letra resuena con una profundidad distinta. No aparece cuando todo está estable, sino cuando enfrento etapas en las que siento que se derrumban las barreras de seguridad que creía firmes. Es en esos momentos, cuando no entiendo lo que Dios está permitiendo y cuando las respuestas no llegan, que me descubro pidiéndole nuevamente al Señor que me ayude a confiar en Él. No desde una fe ingenua, sino desde una fe que ha sido probada, sacudida y aun así sostenida por Su gracia. Como dice el salmista: “En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación” (Salmos 62:1).

Escribo estas líneas desde mi humanidad y desde mi vulnerabilidad, porque no soy perfecto y también sufro. La vida cristiana no nos exime del dolor ni de las temporadas oscuras, y la fe no significa ausencia de preguntas. Muchas veces la fe se manifiesta precisamente cuando reconocemos que no entendemos lo que está pasando. Como hijos de Dios, hay momentos en los que la pregunta más honesta no es por qué sucede algo, sino qué hacemos cuando no sabemos qué hacer.

Con el tiempo he aprendido que confiar en Dios no siempre produce una paz inmediata ni elimina la angustia de un momento para otro. En muchas ocasiones confiar significa simplemente no soltarlo, permanecer cuando todo dentro de nosotros quisiera huir, seguir orando aun cuando las palabras parecen insuficientes. Es repetir verdades conocidas cuando las emociones dicen lo contrario y reconocer, con humildad, que no entendemos el camino, pero decidimos descansar nuestra alma en Él. Tal como Jesús mismo nos invita: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

La Escritura no nos llama a tener todas las respuestas, sino a permanecer firmes en medio de la incertidumbre. Nos invita a volver una y otra vez al lugar de dependencia, donde dejamos de apoyarnos en nuestras propias fuerzas y aprendemos a confiar en el carácter de Dios. Confiar no es negar la realidad del dolor, sino afirmar que Dios sigue siendo fiel incluso cuando la realidad duele y no encaja con nuestras expectativas. “Porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7).

Tal vez hoy no se nos está pidiendo entenderlo todo ni resolver cada situación, sino descansar y volver a confiar. Si te encuentras en una etapa que no comprendes y no sabes qué hacer, quizá la respuesta no esté en una explicación inmediata, sino en una oración sencilla que brota desde lo profundo del alma: Señor, ayúdame a seguir confiando en Ti. Esa oración, nacida desde la debilidad, es una de las expresiones más puras de fe.

Si deseas, puedes tomarte un momento para escuchar la canción que inspiró este artículo Tal vez no sea la canción en sí, sino el Espíritu Santo usando esa melodía para recordarte que, aun cuando no entiendes, tu alma puede reposar en Dios.


Oración final
Señor, hoy vengo a Ti sin respuestas claras, pero con un corazón que desea seguir confiando. Tú conoces mis temores, mis dudas y mis cargas. Enséñame a descansar en Ti cuando no entiendo el camino y a creer que aun en el silencio estás obrando. En Ti confía mi corazón, y en Ti reposa mi alma. Amén.

 
 
 

Comentarios


bottom of page